Llamamos usualmente líderes a aquellos que dirigen el mundo.
Son los presidentes, los políticos, los empresarios, los millonarios...
Pero no todos son líderes. No todos dirigen a otros. Sin embargo, lo que dicen o dejan de decir, tiene importancia. Un "sí" o un "no", o incluso un silencio, puede generar repercusiones asombrosas.
Resulta curioso ese espacio de influencia, que algunos aprovechan para promover buenas relaciones y que otros utilizan para provocar rencores, molestias, antagonismos.
Es el caso de Donald Trump. Es millonario, de raza blanca, estadounidense, y quiere llegar a dirigir el país. ¿Podrá hacerlo, desacreditando a otros, mostrando su intolerancia, su desprecio por los vecinos, los mexicanos en este caso?
¿Qué se obtiene azuzando el odio, el racismo?
El apoyo de otros que piensan igual, por supuesto. Y que deben de ser muchos.
Esperemos, sin embargo, que no sean tantos como para que resulte elegido presidente.
Son los presidentes, los políticos, los empresarios, los millonarios...
Pero no todos son líderes. No todos dirigen a otros. Sin embargo, lo que dicen o dejan de decir, tiene importancia. Un "sí" o un "no", o incluso un silencio, puede generar repercusiones asombrosas.
Resulta curioso ese espacio de influencia, que algunos aprovechan para promover buenas relaciones y que otros utilizan para provocar rencores, molestias, antagonismos.
Es el caso de Donald Trump. Es millonario, de raza blanca, estadounidense, y quiere llegar a dirigir el país. ¿Podrá hacerlo, desacreditando a otros, mostrando su intolerancia, su desprecio por los vecinos, los mexicanos en este caso?
¿Qué se obtiene azuzando el odio, el racismo?
El apoyo de otros que piensan igual, por supuesto. Y que deben de ser muchos.
Esperemos, sin embargo, que no sean tantos como para que resulte elegido presidente.