Chicos y chicas:
Nos pre-ocupamos y nos ocupamos a diario de la dieta, del gimnasio, de las cuentas y del supermercado.
¿Y en qué momento nos ocupamos del espíritu?
Somos espíritus dentro de un cuerpo. Y está perfecto cuidar el cuerpo, pero no podemos dejar sin alimentación al espíritu, al alma o como qieran llamarle.
Por lo menos, quedémonos quietos un minuto al día, para preguntarnos cómo estamos, qué queremos, y para qué estamos aquí en este mundo, en este planeta que nos acoge.
No perderemos nada. Sólo un minuto al día. ¿Les parece?
Recibo comentarios, ojalá bienintencionados.
Saludos a todos,
Albina Sabater